Acquasparta, la ''fuente del bienestar''
Una visita a la ciudad de las aguas
minerales, fuente de salud desde la Edad Media a nuestros días
Las primeras noticias históricas de Acquasparta se remontan aproximadamente
al siglo X cuando el Emperador Otón I de
Sajonia cedió en feudo las tierras circundantes al potente conde Arnolfo. Fue el mismo Conde Arnolfo
quien impulsó la construcción de las dos abadías que existen en Acquasparta, la
de Santa Barbara y la de San Nicolò, núcleo en torno al cual se establecieron los primeros
asentamientos habitados.
La fama de
Acquasparta está estrechamente relacionada desde la antigüedad con las
propiedades curativas y benéficas de las aguas minerales que abundantemente
brotan de los manantiales Amerino y Furapane. La presencia de fuentes
termales, gestionadas en centros bien equipados hace de Acquasparta el lugar
ideal para un periodo de relax en busca de la serenidad y el bienestar.
La historia de la ciudad se une de forma
indisoluble con la historia de sus fuentes y manantiales desde sus orÍgenes.
Ilustres personajes elegían refugiarse en Acquasparta para gozar de las
propiedades de sus aguas. Así lo hizo San
Francisco en 1215, cuando encontró el modo de dar un poco de alivio a su
maltrecha salud curándose con las aguas de las termas. Con el paso del tiempo
reformas estructurales y mejoras fueron aportadas por Federico Cesi, el fundador de la Accademia dei Lincei.
Numerosos estudios han revelado que las
propiedades curativas de las fuentes de Acquasparta provienen de su ligereza y
su alto poder diurético. Es particularmente
indicada en terapias para enfermedades como cálculos, artritis, gota y para
infecciones de las vías urinarias en general.
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