La Virgen de la estrella, la ermita de
Poggiodomo
La ermita de Santa Croce in Valle, ahora Virgen de
la Estrella, es un lugar de enorme encanto. Fue edificado en 1337 por los frailes Andrea de Casia y Giovanni
de Nursia, ermitaños de la Orden de San Agustín, a los que se concedió un
trozo de terreno en el valle Noce que pertenecia a la cercana Iglesia de San
Benito con el objetivo de que pudiesen llevar a cabo su propósito de habitar en
la más absoluta soledad.
La iglesia, de una sola nave, fue construida en parte excavando en la roca,
así como varias de las celdas, utilizando cavidades naturales completadas con
partes de muro. El conjunto se enriqueció al dotar a la ermita de un horno y un
refectorio, signo tangible de la presencia de un nutrido grupo de monjes que
con el tiempo si hizo cada vez más numeroso. En los siglos XVI, XVII y XVIII la
ermita fue habitada sólo de modo esporádico para ser finalmente abandonada
(quiza también a causa del terremoto que en 1703 convulsionó la Vanerina). Fue redescubierta en abril
de 1833 por dos chicos de Roccatamburo, un pueblo vecino, los
cuales encontraron los restos de la antigua iglesia. La ermita redescubierta se
convirtió en seguida en centro de milagrosas apariciones que empujaron a los
fieles a llenar los valles con cantos, oraciones y procesiones de ofrendas
devocionales que encendieron una fuerte polémica entre las varias parroquias de
la jurisdicción. Después de su descubrimiento en 1833 se cedió su custodia a
los frailes que voluntariamente la habitaban, entre los que se recuerda a Vincenzo
Zolfanelli de Fabriano, sepultado en la iglesia y
recordado en una lápida colocada en su memoria, y Luigi Crescenzi de Poggioprimocaso, ermitaño desde 1919 a 1949, año en el que
murió al caer de la superficie elevada situada frente a las celdas monacales.
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