La ciudad de Nursia
La ciudad de Nursia mantiene una estructura claramente
medieval, un aspecto característico de población antigua rodeada por una
imponente muralla protegida por torreones. Las puertas a través de las cuales
se accede al centro de la ciudad son ocho, todas bien conservadas, incluida la
principal, Puerta Massari o Puerta Ascolana, orientada hacia la
zona por la que se establecían las relaciones comerciales más intensas.
La plaza central está dominada por el monumento dedicado a San Benito, realizado en el 1880,
mientras que los lados son ocupados por la Castellina,
el Ayuntamiento y la Catedral de San Benito.
La iglesia de San Benito surge sobre lo que anteriormente fue edificio
religioso de la época romana o alto-medieval. Su reconstrucción se remonta a
1388; fue restaurada solamente después del terremoto del 1859.
El aspecto de la fachada es el típico del Trecento tardío, con un portal de
aspecto gótico y esculturas decorativas, que representan a San Benito y Santa Escolastica.
El majestuoso campanario se apoya sobre el ábside poligonal. En el lado
derecho de la iglesia aparece el característico Pórtico de los Mercaderes, del siglo XVII, dentro del cual se
pueden admirar todavía las ''medidas''
medievales en piedra con las que se pesaban los cereales.
El interior es de planta de cruz latina, fruto de intervenciones de los
siglos XVII y XVIII que modificaron parcialmente la estructura
predominantemente gótica, visible todavía en el arco triunfal apuntado.
A lo largo de los altares a los lados de los respectivos transeptos, se
conservan pinturas de prestigio, como la ''Virgen,
ángeles y siete santos'' de Vincenzo Vanenti a la derecha, mientras que a la
izquierda se encuentra ''San Benito y
Totila'', obra de Filippo Napoletano del 1621.
A la izquierda de la basílica se erige el Ayuntamiento, un edificio del Trecento
restaurado numerosas veces, dotado de un hermoso pórtico sobre el que se abre
una terraza, construida en el siglo XIX. En el interior son muy interesantes la Sala Sertoriana,
o del Consejo, decorada con lienzos que
representan ''Las Cuatro Partes del Mundo'',
la Capilla de los Priores, con
decoraciones del siglo XVIII y el Relicario
de San Benito, trabajado en plata dorada y esmaltada, obra de Giovanni de Antonio de Nursia en el 1450.
En la misma sala se encuentra un precioso códice en miniatura del siglo XV, un extraño ejemplar de
la ''Franceschina''
en la que Giacomo Oddi narra en
pequeños episodios la vida de los santos franciscanos.
En la plaza de San Benito, en el
lado opuesto al Ayuntamiento se
encuentra la imponente Castellina,
una fortaleza cuadrada, compacta y protegida por torres angulares.
Fue edificada a partir de 1554, por encargo del papa Julio III, como instrumento de control del territorio, y fue
proyectada por Jacopo Barozzi da Vignola.
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