En las últimas décadas del Novecento, dentro de un yacimiento de arcilla
en las inmediaciones de Dunarobba,
se encontraron los primeros restos de troncos fosilizados parte de lo que hoy
se conoce como Bosque Fósil - Foresta
Fossile. Desde aquel tiempo se tomaron una serie de medidas con el
objetivo de garantizar un control cada vez mayor de este lugar único en el
mundo por muchos motivos. Se trata de troncos de árboles que se remontan al Pleoceno
Medio y Superior con una antigüedad de 2 o 3 millones de años, cuando la zona
entre los Montes Amerini y los Montes Martani estaba ocupada por el
lago Tiberino, una formación lacustre y
pantanosa que ha recibido este nombre. A las orillas de este pantano se debían
encontrar estos árboles de los que hoy tenemos testimonio, un espeso bosque de
coníferas formado por troncos entre los 20 y 30 metros. Su especie ha sido
estudiada sin llegar a conclusiones decisivas.
Una de las características más
peculiares y en parte misteriosa del Bosque Fósil - Foresta Fossile - es la calidad de
conservación de los troncos que
no parecen estar petrificados. La fosilización se habría producido mediante un
tipo de momificación debida a la deshidratación de la madera.
Actualmente
este patrimonio paleontológico constituido por el Bosque Fósil de Dunarobba - Foresta Fossile di Dunarobba es un
activo centro de estudios gracias a la construcción del Centro de Paleontología Fósil, el cual desde 1999-2000 está dotado
de aulas de estudio y recorridos didácticos y científicos que permiten al
visitante o estudiante profundizar los temas tratados.
Appunti di viaggio
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