Espléndido cruce de vidas el que sucedió
en Asís, en la Basílica Superior, cuando en 1290 Giotto se vio ante el encargo de representar la vida de San Francisco. Cuando se verificaron
tales milagros, espirituales y artísticos, el mundo de los hombres dio un gran
paso en poco tiempo. Como también fue enorme el salto que hizo la pintura
cuando se evidenciaron los progresos artísticos de aquel muchacho proveniente
del taller de Cimabue. Y el prodigió
se realizó en la Basílica Superior del Santo donde es completamente apreciable
la aceleración que Giotto imprime a su propio estilo, al inicio todavía
incierto y experimental en las dos ''Historias
de Isaac'' de la segunda arcada, más tarde plenamente maduro y originalísimo
en las posteriores ''Historias de San
Francisco'' a lo largo de las paredes.
Aquí Giotto
maneja ya de modo inconfundible la organización espacial de los elementos y la
plasticidad de la figura. Antes de Giotto nadie había jamás pintado de ese modo, regalando a sus
contemporáneos tanto realismo como para dejarlos con la boca abierta,
estupefactos y atónitos. Los frescos de la Basílica Superior relacionados a las
''Historias de San Francisco'', son el
primer magnífico texto de la pintura italiana moderna. Pero todavía más
importante es que estos frescos nos permiten observar desde cerca y en un golpe
de vista el paso del antiguo al nuevo modo de pintar.
Appunti di viaggio
Text and images contained on this page and related linked pages are protected by copyright laws, unauthorized copying is strictly prohibited.